Perpendicular de una bulliciosa Alameda, se encuentra la calle Virginia Opazo, silenciosa y serena con antiguas construcciones blancas que se conservan a pesar de los años y jardines con flores y verdes plantas.

El comienzo del antiguo camino.

El contraste entre lo urbano y lo natural.

Arbustos y antiguas construcciones.

Una casa iluminada por El Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario